♌︎ Leo Se cayó sin ruido
Has dejado de hablarte con alguien este año y no lo sabe nadie.
No hubo bronca, ni portazo, ni frase gorda de esas que se pueden contar luego en una cena. Simplemente uno tardó cuatro días en contestar, el otro tardó cinco, y en algún momento del invierno se acabó. Y como no hubo escena, no hay nada que contar, así que llevas meses diciendo «uf, ese se ha vuelto rarísimo» y cambiando de tema.
Bueno, miento: sí lo sabe una persona. Y esa persona ya te ha preguntado dos veces y ya no te va a preguntar más.
Marte anda estos días por tu casa doce, la de lo que se cierra y lo que no se cuenta, y ahí las cosas no se arreglan solas: se pudren despacio y en silencio.
Esto hoy no se arregla, Leo. Pero se decide. O le escribes cuatro palabras sin explicación —«oye, ¿qué tal andas?»— o admites por dentro que se acabó y dejas de contarlo como si fuera culpa suya. Las dos valen. Quedarte en medio, no.