♑︎ Capricornio Que lo diga otro
Llevas una semana esperando que te lo proponga esa persona. No lo sabe.
Dos días fuera antes de que empiece septiembre de verdad. Lo tienes hasta con sitio: ese pueblo a hora y media, la casa rural de la vez aquella, lo que sea. Y llevas desde el domingo lanzando indirectas del tamaño de un armario —«qué bien nos vendría desconectar», dicho mirando al techo—, esperando que la idea salga de su boca para que sea suya y no tuya. Y si sale de la tuya y luego no puede, ya tienes el disgusto montado.
En tu casa siete —el otro, el de enfrente— eso no se llama delicadeza. Se llama pasarle a otro la parte incómoda.
Dilo hoy y dilo entero: qué días, qué sitio y cuánto costaría más o menos. Con las tres cosas, que si solo pones «deberíamos irnos» ya sabes que se queda en el aire otra semana.
Y si esa persona es Tauro, no esperes que lo proponga: los planes le gustan hechos y con la hora puesta.